(Golpea el micrófono tres veces, nervioso)

 ¿Hola… se me escucha? Sí… vale, perfecto.

(Tose varias veces, tratando de calmar los nervios)

¡¡Buenas tardes!! Digo… días, da igual. Mi nombre es MORSEY STUDIOS, y hoy os voy a contar quién soy y qué hago aquí.

Nací en 2020 como una simple idea, y con el tiempo crecí hasta convertirme en marca. No puedo contar mi historia sin dar las gracias a toda la inspiración que me ha acompañado y me ha ayudado a ser quien soy hoy. Por eso, quiero compartir mi historia a mi manera: porque si estos referentes, auténticos TITANES, me han ayudado a mí, estoy seguro de que también lo pueden hacer contigo.

Antes de hablar de todos vosotros, quiero daros las gracias de corazón por haber formado parte de mi proceso y por ayudarme a ser quien soy. 

Ahora sí… dejadme hacer lo que he venido a hacer.

Porque si estoy aquí hoy, no es solo por mí. Es por todos vosotros que, sin saberlo, habéis estado conmigo ayudándome cuando hacía falta.

Gracias, Kase O .
Por las letras que no se escuchan por encima, sino por dentro. Por esas canciones que llegan justo cuando estas bajo de autoestima, cuando tienes dudas, o cuando parece que nada encaja. Tu música no solo acompaña: te levanta, te ordena la cabeza y sobre todo, te recuerda por qué merece la pena seguir.

Gracias, Nil Ojeda.
Por demostrar que la creatividad no tiene techo. Por enseñarme, que se puede imaginar un producto y hacerlo real. Has sido, sin duda, una de las personas que más me ha inspirado para crear lo que hoy existe aquí. 

Gracias, Ferdinand Porsche, por dejar claro algo que no se olvida:
“No encontré el coche de mis sueños, así que lo construí yo mismo.”
Esta frase no habla solo de coches. Habla de visión, de carácter y de no esperar a que nadie te dé permiso.

Gracias, Scuffers, por  mostrarme como hacer un buen producto.
Vuestra visión tan clara ha acabado generando algo más grande: un movimiento que ha movido masas.

Gracias, Nike, por ser el ejemplo constante.
Por demostrar que una idea bien ejecutada puede convertirse en cultura.

Gracias, Virgil Abloh.
Gracias por enseñarnos que pensar en grande no significa olvidar de dónde venimos, y que la esencia no se diluye cuando se mezcla, sino que se fortalece.
Por abrir puertas que antes parecían cerradas, por inspirar a crear sin encajar del todo, y por recordarnos que la moda, como el arte, también puede ser una conversación incómoda, honesta y necesaria.

Gracias, Apple, por enseñarme que el producto no acaba en el producto.
Que el packaging importa. Que la experiencia importa. Que cuidar cada detalle es una forma de respeto hacia quien está al otro lado.

Gracias, New Era, por mostrarme que de un solo producto se puede sacar todo el potencial del mundo.

Y, por último, gracias a mis amigos y mi familia.
Por enseñarme que solo hay un camino: seguir.
Que rendirse no es una opción, y que cuando se cae, se aprende y se continúa.

Todo esto soy yo.
Todo esto es MORSEY STUDIOS.